¿Hay otros vestigios prerromanos en la Sierra que sean dignos de reseñar?
Esta Sierra está muy poco estudiada en comparación con otras, lo que quizá sea mejor, dado el castigo urbanístico que llevamos sufriendo en las últimas tres décadas. Pero se conocen algunos puntos con restos prehistóricos. Acaso el más notable sea, a unos kilómetros, el dolmen o sepulcro megalítico, de corredor, de “Entretérminos”, en Villalba. Es una pena, pues se descubrió y excavó en los años 30 pero fue expoliado de inmediato. Dio, sin embargo, unos vasos cerámicos de los mejores de España, que están en el M.A.N. en Madrid (aunque creo que no todos). Está protegido legalmente, eso sí.
¿Cree que la cima de Abantos puede ser otro lugar de sacrificios?
No, pero sí creo que formaba parte del complejo sacro prerromano y romano. Pues, como dije antes, era un nido de buitres, y las rapaces de este tipo, sobre todo las águilas, eran consideradas aves sagradas. Como se sabe, las águilas eran el símbolo de Júpiter y de Roma, y tuvieron que ver en la fundación de la ciudad, pues los romanos las usaban para la adivinación. Y déjeme decirle que el que, unos kilómetros más allá, se erigiera el Valle de los Caídos, el símbolo de un régimen que dio tanta importancia al águila, aunque fuera la bicéfala alemana de los Habsburgo, no deja de parecerme otra curiosa casualidad. A veces pienso que las selecciones de lugares simbólicos en realidad no son tan casuales.
¿Ha tenido algún tipo de propuesta por parte de las instituciones para seguir investigando o, quizás, hallar el origen definitivo de esta peña?
Pues hubo un tiempo por entonces en el que pensé que el Ayuntamiento tendría interés en promover un estudio más detallado, pero nunca me contactaron. Creo que quizá no les interesaba mucho, por motivos turísticos, alterar la definición y significación del lugar. De todos modos, el estudio lo he hecho igualmente, aunque hubiera convenido una prospección con más medios, puede que alguna excavación. Ya lo llevará adelante alguien más joven en el futuro, cuando tengamos una sociedad más respetuosa con su pasado.
¿Qué opina de las teorías que existen acerca del origen divino de El Escorial y las famosas líneas de fuerzas telúricas que tantas páginas han llenado?
Esto es siempre algo escabroso. Lo de las fuerzas telúricas me parece más fantasioso, y no sabemos si Felipe II pensó que en El Escorial estaba una de las “Siete Puertas del Infierno”, pero sí que este rey era un gran aficionado a temas ocultos y prohibidos, como se sabe por su biblioteca y por su galería pictórica personal. No importa si estas creencias a nosotros en el siglo XXI nos parecen un absurdo o algo en la esfera esotérica, mágica y/o supersticiosa, lo que importa es si los pueblos antiguos, o en este caso, Felipe II, creían en ello, y me parece claro que creían. De hecho, antes de elegir el lugar para construir el gigantesco complejo, el rey envió una comisión de arquitectos, médicos, canteros y “filósofos” para inspeccionar determinados lugares, y entre sus cometidos menos conocidos estaba estudiar los que tenían fama de ser “especiales”. Uno de los desechados, por ejemplo, fue el entorno de los Toros de Guisando, y hemos de suponer que si eligió El Escorial fue porque era el más “especial” de todos los visitados. Es sabido que el arquitecto Juan de Herrera, que formó parte de esa comisión y más tarde sustituyó en las obras a su maestro Juan Bautista de Toledo, además de arquitecto era un afamado cosmógrafo y filósofo, y que tenía una importante biblioteca esotérica, interés que le unía a Felipe II ya desde la juventud de ambos. Hay mucha literatura en la línea “salomonista” al respecto de El Escorial, pero no de ahora, sino ya coetánea (1596), del jesuíta
y arquitecto J.B. Villalpando, y es más significativo porque éste era precisamente discípulo de Herrera.
La idea es que es un edificio de tipo “hermético” con múltiples significados, el principal de ellos el ser un baluarte trentino frente a la Reforma o, como dijo Chueca Goitia, “el más cumplido símbolo de un monarca divinizado, rex-sacerdos de una cristiandad amenazada”. En fin, es un tema que nos llevaría muy lejos pero, para resumir, parece que la elección de El Escorial sí tuvo algo que ver con que era un sitio de especiales cualidades “sacras”. Mi hipótesis sobre la posible santidad del lugar ya en época prerromana y romana en realidad viene a ser, como se ve, coincidente con esa idea, hasta en cierto modo hasta la apuntala dándole mucha mayor antigüedad, si bien en el artículo de avance dejé esto como en el aire, ya que otros argumentos más claros los quería reservar para el artículo extenso.
¿Cree que afectan al entorno los desarrollos urbanísticos que se han producido en los últimos años en la zona?
Por desgracia mucho. Tenemos un ejemplo reciente en el extraño incendio del monte de Abantos, seguido del comienzo de construcciones en el lugar. Ahora mismo están amenazadas las zonas de El Campillo-Monesterio (donde se quieren embutir siete mil viviendas) y La Granjilla, que debían de estar especialmente protegidas por la Comunidad de Madrid y no lo están. Hay que apoyar con fuerza movimientos como los de Camelot Escorial o la vecinal Alana, que están luchando judicialmente y un poco en solitario en la defensa del entorno histórico, arqueológico y ambiental de El Escorial. En definitiva se cumpliría así un deseo del propio Felipe II, unas frases de 1582 que figuran en una placa de bronce fijada en la “Silla”: “Una cosa deseo ver acabada de tratar, y es lo que toca a la conservación de los montes y aumento de ellos, que es mucho menester y creo que andan muy al cabo*. Temo que los que viniesen después de nosotros han de tener mucha queja de que se los dejemos consumidos y plegue a Dios que no lo veamos en nuestros días“. Eso no pasó entonces, pero está pasando desde hace unos años y puede ir a más si no andamos más espabilados.
¿Se debería seguir investigando acerca de la Silla de Felipe II por si se pudieran encontrar hallazgos en sus inmediaciones? ¿Cree que aún quedan cosas por descubrir en este entorno?
Siempre vale la pena estudiar todos los restos de la Antigüedad, y sí creo que un estudio más detenido de esta área, más ampliamente considerada, podría conducir a nuevos descubrimientos. El problema es que en España la arqueología choca frecuentemente con otros intereses menos elevados, y casi siempre sale perdiendo. Todos los días oímos de casos de destrucción de restos arqueológicos. Recuérdese el escandaloso mal ejemplo de “Cercadilla”, antes de 1992, donde tres administraciones construyeron la estación del AVE de Córdoba aunque para ello se llevaran por delante la mayor parte de un impresionante complejo imperial tardorromano. En este aspecto no suele haber la suficiente sensibilidad ni decisión por parte de los políticos, que al final son los que tienen “la sartén por el mango”; muchos nos limitamos a quemarnos tratando de sacarla del fuego. Muy adecuado, por cierto, hablando de San Lorenzo.
Alicia Canto es autora de “La «Silla de Felipe II» en El Escorial: un mito que se renueva”, en Revista de Cantoblanco, UAM (mayo de 1999): http://www.uam.es/informacion/gprensa/cantoblanco/cantoblanco7.pdf y de “Sobre la supuesta «Silla de Felipe II» en El Escorial (Madrid)” (mayo de 2005), muy ilustrado, en http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1325
Nacho G. Hontoria ©
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