¿Era Dalí el padre del surrealismo? ¿Era tan genio como realmente creía? Qué era más importante ¿Su obra o su persona?
El pasado día 28 de enero se inauguró en Guadarrama la exposición “Salvador Dalí, Obra Gráfica”", en la que se hace un recorrido por la vida de Dalí a través de 32 obras seleccionadas cuidadosamente. Para la Comisaria de la exposición, Antonella Montinaro, “Dalí y su obra son surrealismo puro, un mismo universo del que queda mucho por descubrir”. La muestra permanecerá en la sala de exposiciones de la Casa de la Cultural Alfonso X El Sabio hasta el próximo 16 de febrero en horario de mañana y tarde.
harían artistas como Andy Warhol o Jeff Koons.
Gracias a su interés (o tal vez estudiada obsesión) por la fama y la cultura popular, Dalí coqueteó con los medios de comunicación y la publicidad consiguiendo así parte del rechazo del mundo artístico del momento por ser considerado un oportunista, llegando a convertirse en producto popular él mismo.
Desde luego, Dalí sí supo quedarse en el recuerdo, o incluso en el subconsciente de gran cantidad de gente, convirtiéndose en parte de la imaginería popular en todo el mundo; una imaginería popular de la que a su vez Dalí bebía con gusto.
Considerado, en mi opinión, equivocadamente como padre del surrealismo, podría atreverme a decir que es unos de los familiares de movimientos contemporáneos derivados del surrealismo, como por ejemplo el todavía no del todo aceptado (pero en vías de ser engüido por el mundo del arte gracias al enredoso trabajo de disección que realizan los críticos del arte) Surrealismo Pop o Movimiento Lowbrow.
Conocimos a Dalí gracias a las enseñanzas de historia de arte en el colegio, a las visitas a los museos, etc. Pero Dalí con eso no se conformó y quiso entrar en nuestros hogares a través de la televisión y otros medios, y consiguió quedarse en nuestro hogar, como la ovejita de Perlán, pero considerado como el padre de un movimiento que sabíamos que se llamaba surrealismo y que hacía que sus comportamientos y su imagen extravagante se justificara, autoproclamándose a sí mismo como un genio en el afán provocativo que llevaba implícita su obra.
Dalí no es el padre del surrealismo, y el propio surrealismo tiene otro padre: El Dadá.
Dalí es la cabeza mas popular de todos los artistas surrealistas por su buen uso de los medios de promoción que tanto le interesaban, un márketing que ahora es completamente aceptado y es necesario para el gran negocio del comercio artístico, pero que en su época algunos lo veían como oportunismo. Dalí fue de los pocos surrealistas en considerar que el mismo podía ser un producto o una obra de arte en sí misma, acercándose a ideas que barajaban los artistas del Pop Art.

El dadaísmo fue un movimiento antiarte que surgió en Zúrich en 1916 iniciado por Tristan Tzara, que se caracterizó por manifestaciones en las que los artistas pretendían destruir todas las convenciones con respecto al arte, creando un anti-arte o rebelión contra el orden establecido durante los comienzos y mediados del siglo XX, en los periodos de la primera y comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Es consecuencia de la quiebra de unos valores que han llevado a la humanidad a un desastre sin sentido como la guerra mundial. Su discurso se basa en la carencia de lógica, la rebeldía o la destrucción y su forma expresiva por excelencia es la provocación y también el humor, la ironía. El aporte permanente del dadaísmo al arte es el cuestionamiento continuo de qué sea el arte. El dadaísmo, por tanto, abre el campo para la llegada del surrealismo y ayuda a crear un lenguaje artístico libre y sin límites.
Esta poesía de Tzara ilustra bien el espíritu dadaísta:
Coja unas tijeras
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema
Recorte el artículo
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el articulo y métalas en una bolsa
Agítela suavemente
Ahora saque cada recorte uno tras otro
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa
El poema se parecera a usted
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendido del vulgo.
Considerar a Tzara y Bretón padres del surrealismo sería más acertado, pero son más desconocidos por la gente en general. Dalí es quien beberá de ellos e interpretará estas ideas desde su punto de vista manteniendo una relación ambigua con el surrealismo.
No solo levantó polémica por sus intervenciones en los medios, por acercamientos a estéticas más realistas y clasicistas, si no que también generó controversia en el mundo del arte gracias a sus tendencias políticas.
Tal vez él mismo llevó hasta el límite las ideas de este movimiento surrealista que se consideraba ajeno a toda preocupación estética o moral, generando su desprestigio gracias a su provocación y a esa mezcla de afición al dinero, vanidad exhibicionista y misticismo. Forjó su máscara pública dentro del terreno de ese humor y provocación dadaísta, y, por su puesto, se benefició de él.
Tal vez tenga más interés artístico cómo construyó su imagen como personaje público y destruyó su imagen como artista, que los cuadros que realizó.








