Machado y Franco: dos hermanos castigados por la Historia

La historia a veces glorifica a unos y minimiza a otros, pero no siempre los más conocidos han sido los mejores. Supieron estar en el momento y lugar adecuado y después los libros y los historiadores se ocuparon de hacer el resto. Este es el caso de dos hermanos que no disfrutaron de la página que la historia tenía reservada para ellos. Son Manuel Machado, hermano de Antonio, y Ramón Franco, hermano de Francisco. Ambos tenían algo en común: pensaban lo contrario que sus hermanos.

Manuel Machado estudió en la Institución Libre de Enseñanza que Francisco Giner de los Ríos había inaugurado unos años antes. Junto a su hermano crearon, a principios del S.XX las obras de teatro que les darían prestigio mundial: “La Lola se va a los Puertos”, “Juan de Maraña” o “La duquesa de Benamejí”. El propio Manuel se definiría así en un poema compuesto por él mismo:

“Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero
a lo helénico puro, lo “chic” y lo torero.
Un destello de sol y una risa oportuna
Amo más que las languideces de la luna.
Medio gitano y medio parisién –dice el vulgo-
Con Montmartre y con la Macarena comulgo…
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
Hubiera sido ser un buen banderillero”

Sin embargo, los caminos de estos dos poetas hermanos se separarían poco de después, cuando Antonio apoyara públicamente la República y Manuel

lo hiciera al franquismo. De hecho, tal era el apoyo tácito del mayor de los Machado al régime franquista que, en 1939, recién acabada la Guerra Civil, escribe un panegírico dedicado a Franco llamado “Al sable del caudillo”, lo que le otorga el beneplácito del régimen franquista para vivir dentro de él. Además, y para ser más adulado aún por el régimen, le obsequian con un puesto en la Real Academia de la Lengua.

Manuel dedicó gran parte del resto de su vida a hacer escritos de carácter religioso, acentuada su fe tras su estancia en Burgos con su mujer y la devoción de sacerdotes amigos. Finalmente, parece ser que Machado se arrepintió de haber apoyado al régimen cuando, años más tarde, se enteró de la muerte de su hermano y su madre cuando caminaban hacia el exilio en Colliure (Francia). Falleció en Madrid en el año 1947, y su obra nunca llegó a ser bien conocida debido al estigma que se aplicó a toda la literatura de escritores afines a los principios del Movimiento.

Unos años antes, un intrépido aviador militar de apellido Franco y nombre Francisco había logrado un importante logro: hacer el primer vuelo transoceánico en hidroavión. Este raid fue vendido a la opinión pública como el hecho que demostraba la modernización del país. 51 horas después de aquel 22 de enero de 1926, el Plus Ultra aterrizaba en Río de la Plata (Argentina) y prueba de ello es el monolito que se erige en frente del Ejército del Aire, en Moncloa.

Ramón Franco celebrando la proclamación de la República /Flickr
Ramón Franco celebrando la proclamación de la República /Flickr

En 1928, durante una travesía en avión por el mundo entero, él y su equipo se perdieron en el Atlántico y

estuvieron náufragos en el mar durante una semana. De vuelta a España, el Rey Alfonso XIII les reprimió por

haber perdido un Hidroavión, lo que provocó la salida de Franco del ejército y su decisión de meterse en la política.
Y no lo hizo de la mano de su hermano, que hubiera sido lo fácil. Ramón Franco, el aventurero, se hace activista republicano y también masón. Su hermano intenta convencerle, pero no lo consigue.

Durante los años de la República, Ramón Franco tiene puestos de responsabilidad importantes en la aeronáutica

española y es aclamado en Madrid varias veces.
Con el levantamiento militar de 1936, también se le da un puesto importante en Baleares ya dentro del bando nacional, y esto provoca recelo dentro de las filas sublevadas. En 1938, Franco muere en un accidente aéreo cerca de la bahía de Palma, pero su hermano, Francisco, no acude al funeral, celebrado en Palma de Mallorca. Desavenencias con los militares de rango superior, exilios, récords y accidentes “sospechosos” fue lo que siguió a Ramón Franco a lo largo de sus 42 años.

Dos hombres desconocidos para muchos y conocidos por pocos que pasaron de puntillas por la historia de este país a la sombra de sus hermanos. Y es que la historia no siempre pone a cada uno en su sitio.

Nacho G. Hontoria ©

El Eco de La Sierra

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