La confirmación de que este lugar de paso por Collado Mediano era realmente Miaccum tampoco ha sido fácil. Otros arqueólogos incluso dependientes de la propia Comunidad de Madrid han puesto en tela de juicio que Miaccum fuera tal, por lo que ninguna prueba de verificación de los datos se hace de más. Por ejemplo, el equipo de investigación, dividido en dos grupos, se recorrió andando y con podómetros el trayecto comprendido entre El Beneficio- Miaccum y la Fuenfría, lugar por donde continúa la Vía 24. El resultado fue que, aun yendo por los dos caminos factibles de haber albergado el resto de calzada romana, la diferencia apenas variaba en unos 200 metros.
La pregunta que se plantea es: ¿Qué hay en Miaccum para generar tanta controversia? Lo que el equipo de Guijarro ha revelado allí ha sido relativamente poco. “Según fuimos excavando”, habla Guijarro “nos dimos cuenta de que de riqueza no había absolutamente nada, por lo que coincidía que fuera un lugar público al lado de una calzada pública”. En el yacimiento en sí, Miaccum tiene un edificio principal entorno a 15 por 15 metros y en el que están los elementos básicos de lo que es una posada según los autores clásicos, puesto que en España aún no se había excavado ninguna.
En el ala norte estaban las habitaciones principales (dormitorios y salas comunes) y en el ala sur, al oeste, el conjunto termal o de baños, compuesto por tres salas calefactadas mediante suelos huecos calentados por un horno; y al este, una amplia cocina dotada con una gran cisterna que recogía el agua de lluvia para su uso y distribución en el edificio.
El acceso al descubrimiento se encuentra actualmente cerrado y las excavaciones paradas. Los esfuerzos por parte del Ayuntamiento de dar a conocer este hallazgo no han sido suficientes para abrir el yacimiento, aunque el problema no viene de ahí, sino de una esfera superior. “Acabamos de terminar la parte del acondicionamiento de acceso que pertenece a Medio Ambiente, porque la otra pertenece al Patrimonio Histórico de la Comunidad, y con ellos las cosas no son tan fáciles”, argumenta Guijarro. “El camino acaba de una manera estúpida, que es justo hasta donde llega la estupidez de la Comunidad. A partir de ahí y hasta el yacimiento estamos esperando que solucionen y nos den vía libre para solucionar el resto del tramo, porque está aun sin terminar”. El remedio pasa por colocar una pasarela de tramex respetuosa con la calzada romana que queda al aire libre y que es el punto donde chocan los intereses de Patrimonio con los del Ayuntamiento.
Para el Consistorio colladense la apertura al público de este yacimiento supondría un fuerte impulso a su economía. Según su alcaldesa, María Rubio, este lugar es muy importante, sobre todo a nivel cultural, porque no dejar de ser algo que pertenece a nuestra memoria histórica, pero a nivel turístico tiene aún más importancia. “Este es un municipio pequeño que en su momento se dedicó a la agricultura, pero ahora ya no existe; y en el sector comercio el pueblo tampoco está muy desarrollado, con el agravante de que tenemos la carretera y la vía del tren en medio, por lo que creo que esto sería un punto de gran interés para nuestro municipio” agrega la regidora.
La solución para arreglar este desaguisado burocrático y ofrecer al pueblo este yacimiento histórico con todo su interés social quizá pase por poner a todas las administraciones a remar en la misma dirección. “El problema es que cuando uno empieza a remar para un lado siempre aparece alguien que lo hace hacia el lado contrario, y así es imposible llegar a ningún lado. Todo es una cuestión de voluntades, pero también de sentido común”, concluye Guijarro antes de irse a una reunión con la alcaldesa Maria Rubio para, seguramente, dirimir cómo dar al César lo que es del César.
Ave.
Nacho G. Hontoria
El Eco de la Sierra
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