El Rincón de la Sierra de…Carlos Zarco Ibáñez

EL VALLE DE LOS CAÍDOS

 

Engullido por un frondoso bosque, en un claro abierto en su espesura, se halla el Poblado del Valle de los Caídos. Un año de edad tenía yo cuando mis padres se trasladaron a vivir a Cuelgamuros con toda la prole a cuestas. Al nombre de Carlos Zarco Ibáñez respondo, maestro de nada y aprendiz de casi todo soy, y me he decantado por esta instantánea ya que, a la par que para muchos un gran desconocido, el Valle de los Caídos es para mí el lugar donde se pusieron los cimientos de lo que con el tiempo me he convertido.

En el Valle de los Caídos pasé la infancia y, a caballo de Salamanca, los primeros años de la adolescencia. Las imágenes más hermosas, los recuerdos más intensos, tienen por escenario el que en la memoria de muchos sin duda habrá quedado como su infantil parque de juegos. Decir que nunca hubo nadie tan afortunado como las familias que allí nos asentamos en las décadas de los años 60 y 70 no sería exagerado, y tampoco lo sería afirmar que el entorno estuvo en consonancia con la hermosa comunidad civil que lo modeló con sus hábitos. Y mucho menos sería inexacto decir, si don Miguel Delibes estaba en lo cierto, que para mí la Patria es aquella infancia de la que en el Valle de los Caídos yo disfruté con la despreocupación de quienes a esa edad se creen en posesión de la inmortalidad…

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