El Rincón de la Sierra de… Chema Gómez Hontoria

Mi nombre Chema Gómez Hontoria, sería complicado explicar a qué me dedico aunque todos sabéis que dirijo, coordino, edito este magazine online que es como nos gusta llamarlo a los que estamos por detrás de ello. El eco de la sierra nació en agosto del 2008 con la intención de ser un punto de partida para la difusión de la cultura, no solo en nuestra sierra de Guadarrama, la cultura es universal y por lo tanto delimitarla es un poco absurdo. Además de esto que estáis leyendo soy escritor, coordinador del taller de narrativa del Ateneo escurialense al que estáis todos invitados a asistir y me dedico a otras cosas que básicamente son las que me dan de comer. Podéis seguir mis locuras y leer cosas que escribo por Facebook o desde twitter @gohonchema seréis bien recibidos.

Mi rincón

Como a todos vosotros me resulta casi imposible elegir un solo rincón, hay muchos sitios que me sugieren, muchos que me hipnotizan, muchos mapamundis de juegos en toda la sierra, en especial en la falda del Abantos pero puestos a escoger escojo este.

Lineas rectas hasta el cielo

Líneas rectas hacia el cielo, la gente que me conoce está de acuerdo en afirmar que cuando estoy por aquí estoy de mejor humor, más animado, creativo por algo será. Ya sé que es muy fácil escoger este rincón pero es que esas líneas rectas, ese cubo contrapuesto a la redondez de las machotas me hace intentar meterme en la mente de los que lo idearon, buscar sus razones, una sombra, una nube. Si llevo una cámara en la mano cada vez que paso por allí hago mil fotos, desde distintos encuadres con mil luces. De todo el Monasterio mi rincón favorito es esta esquina, desde dónde se aprecia es rectitud y en la que está ese trozo de piedra, ese pequeño cubo que nadie sabe lo que hace allí. Muchos lo usan de papelera ya que el goteo de años ha erosionado su cara superior, otros para subirse o subir a sus niños. Sobre la función original de este pequeño cubo se ha especulado mucho, desde que es un marcador de energía o un soporte para una cruz. En los grabados antiguos que he visto no aparece nada en esa esquina, la piedra no se distingue pero desde luego ninguna cruz ni nada de eso.

El Monasterio me ha visto jugar de niño en esta explanada, ha visto a un adolescente que esperaba nervioso que aquella chica saliese de misa, ha visto un joven que se ha hecho fotos divertidas, un joven (nunca dejaré de ser joven) cuarentón que pasea en las noches verano buscando una tregua al cálido día y verá, seguro que verá a un ancianito, un ancianito joven, que pasea saludando a sus amigos lonja arriba, lonja abajo, un ancianito que se parará en esa esquina con mil preguntas y una certeza. La certeza de que ese es su rincón favorito de la sierra.

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