La barbarie también destruye estatuas en el monte serrano

Hace tres o cuatro años subiendo por el sendero camino al Malagón, nada más pasar la fuente Trampalón, descubrí, situada entre el arbolado a la derecha del sendero, la escultura a tamaño natural de una mujer desnuda. Asombrado me acerqué a contemplarla y me pareció magnífica; una vez pasado el asombro, encontré que el/la artista que había elegido ese lugar para situarla, había conseguido integrar la estatua dentro del paisaje y que en vez de alterarlo, lo complementaba, le añadía belleza y sugestión.

A lo largo de estos años de senderismo, la estatua era una parada obligada y cada vez me parecía, nos parecía al grupo caminante, más integrada al entorno, al haya que la cobijaba y a los pinos que la rodeaban.

Subí este viernes, aprovechando un día libre, y tuve la desagradable sorpresa de encontrar la estatua destrozada. La barbarie también había llegado hasta allí; en medio del monte, una obra de arte ha sido destruida. Me pregunto, triste y abatido, quién, quiénes, que tipo de personas son capaces de hacer algo así, de destruir la belleza, el goce de muchos, y el trabajo artístico de una persona.

Tenemos gente así entre nosotros, en nuestro entorno. El desprecio, la barbarie, la incultura, el anonimato del lugar remoto. El fascismo, la superstición, la España atávica que todavía continúa con la destrucción de imágenes paganas; todo esto se está empezando a instalar entre nosotros, en nuestro entorno.

En nombre de todos los que aborrecemos estos actos pido disculpas al autor/a.

Jesús Gimeno

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