Megalitismo en Galapagar

La geografía humana de Galapagar, se estructura en torno a los caminos prehistóricos. Estos componen hoy en día la intrincada red de Cañadas que recorren la región.

Las Cañadas eran los caminos por los que se desplazaban los ganados de los pueblos prerromanos de España , aunque su institucionalización viene con Alfonso X y la creación del Consejo de la Mesta en el año 1273.

La red esta compuesta por una serie de vías denominadas según su anchura Cañadas Reales que tienen hasta  75 m de ancho (de las que hay 9), Cordeles, hasta 35 metros, Veredas, hasta 20 m y Coladas, que son vías de menor ancho entre varias fincas de un término. Además, la red de vías pecuarias se complementa con Abrevaderos, Descansaderos y Majadas, estas últimas para pernoctar. Esta red tiene unos 125.000 Km. de longitud, ocupa una extensión del 1% del territorio español y está regulada por la Ley 3/1995, de 23 de marzo. La Comunidad de Madrid es recorrida por gran número de vías pecuarias que totalizan 4.000 kilómetros de longitud y más de 13.000 hectáreas de superficie, estando reguladas por la Ley 8/1998, de 15 de junio, de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid.

El propio centro urbano de Galapagar está sobre la confluencia de nada menos que tres importantes coladas, y el núcleo urbano de La Navata está en un descansadero junto al río.

Megalitismo en Galapagar

Además de los lugares que se identifican oficialmente en los informes a los que hemos tenido acceso, es un hecho que hay en el entorno otros lugares megalíticos bien conocidos, como por ejemplo la llamada Silla de Felipe II, en El Escorial.

Resulta altamente probable que los constructores megalíticos tengan asentamientos en la región. No solo serían pastores trashumantes, sino que es necesaria cierta estructura social para proceder a obras de esta envergadura (como veremos, algunos elementos constructivos pueden pesar más de 200 toneladas). Parece un indicio razonable que estos pobladores tuvieran sus asentamientos en todo alto collado identificado en el mapa, similar al de Zorreras antes mencionado y bien estudiado. Estos collados están dentro de fincas particulares y otros han sido usados para emplazar depósitos de agua en el siglo pasado, por lo que aún hoy resulta difícil tener acceso a los mismos y quizás va más rápida la urbanización de la Sierra que la cultura.

Se tiende a considerar que todos estos monumentos megalíticos son lugares de culto, ignorando que ciencia y religión han ido siempre de la mano: un paso más allá de la ciencia, donde esta perdía pie, tomaba posesión la religión (entendida también como magia). Lo que ahora interpretamos como lugar de culto, – entendemos que por el sustrato ideológico judeocristiano de nuestra cultura – bien pudieron ser construcciones científicas (de su época) necesarias para conocer y medir el tiempo, conocer el momento de las cosechas, planificar la vida y anticiparse a la naturaleza. La Astronomía fue durante mucho tiempo Astrología hasta que la ciencia convirtió a esta en una superchería mágica. Sería injusto tratar hoy de brujos ignorantes y sacerdotes de extraños cultos a los científicos que, en su época, conocían y usaban los movimientos de los astros.

Sería injusto llamar “lugar de culto” lo que ya entonces era un complejo científico. Hay criterios históricos para identificar esos lugares de origen prerromano. La memoria de los pueblos trasciende los usos y costumbres. A través de la toponimia, como los apellidos Castro, los lugares denominados Castillejo o cueva del Moro, o rocas con nombre propio (Canto del Peso, Canto del Pico, El Guijo) suelen identificar lugares muy antiguos, incluso para quienes les dieron esos nombres. La geografía humana se ha articulado en torno a las cañadas, ríos y collados.

Casi cualquier lugar de culto cristiano se puede considerar que, en entornos rurales, está afincado exactamente sobre un lugar de culto prerromano, como pueden ser la ermita de San Antonio de La Navata o la de la Asunción, sobre La Cañada Real Segoviana, junto a El Guijo, o los cruceros que se emplazan sobre grandes piedras caballeras.

Siguiendo estos criterios, hemos recorrido la región y localizado una amplísima muestra de elementos megalíticos. Estos elementos son de la propia roca de la región, granito, muchas veces son elementos naturales retocados, otras veces son simplemente trasladados, a veces, elaborados conjuntos perfectamente identificables. Y todo ellos ocupando una enorme extensión de varios kilómetros cuadrados, como en otros grandes conjuntos megalíticos reconocidos internacionalmente en Stonehenge o la Extremadura de los dólmenes.

Desafortunadamente estas agrupaciones de construcciones megalíticas se ven bruscamente interrumpidas por alguna urbanización que ha arrasado con los vestigios de nuestros antepasados.

Elementos y Conjuntos Megalíticos en Galapagar

Los elementos identificados están en el municipio de Galapagar, pero tienen una absoluta continuidad con los municipios colindantes, localizándose de acuerdo a los criterios de collados, cañadas y ríos que ya hemos indicado anteriormente.

Muchos de los elementos aquí identificados están formando conjuntos con otros, como marcadores de grandes extensiones y definiendo claras alineaciones con el solsticio de invierno. Estos conjuntos están localizados en encrucijadas de caminos, ríos, collados y laderas del propio mapa, y su distribución por tipologías parecen responder a una cierta lógica sobre toda la extensión de la región, lo cual se ha estudiado en mapas más detallados que los que pueden tener cabida en este resumen.

Listamos los siguientes:

Menhires

Miden entre 1 metro y 3 de altura sobre el suelo. Hay varias docenas por todo el municipio.

Parecen sacadas como lascas gigantescas de los bloques usados como cantera que, a veces, están junto al propio emplazamiento y acaban como plataformas.

Un menhir está en pleno proceso de elaboración, inclinado sobre otra roca y con una cuña pequeña de cuarzo blanco para que sea accesible el trabajo por sus dos caras.

Caballeras

El Canto del Peso, con un contrapeso cuidadosamente posicionado por medio de cuñas de piedra. Es aproximadamente una esfera de granito de cinco metros de diámetro, lo que suponen 210 toneladas de peso. Hay también varias docenas menores por todo el municipio. Pueden tener de uno a tres metros de diámetro, es decir, de dos a 50 toneladas aproximadamente.

Algunas tienen inscripciones en cruz, la letra “PI” o líneas y surcos verticales. Otras están directamente montadas sobre plataformas que conservan el surco de arrastre y carecen por completo de los efectos de la meteorización de las caballeras naturales.

Plataformas


Varias, en varios lugares, con cazoletas y piletas en su cima plana, con desagües, y escaleras  aún bien visibles. Algunos rebajes en la roca pueden ser asientos. Tienen grabados e inscripciones diversas, algunas tienen resto de pinturas rojas.

Sus alturas pueden ser hasta unos tres metros de altura sobre el suelo. Por la distribución de las localizadas puede haber una docena quizás en el municipio.

Figuras

Toros, uros, bisontes, galápagos, labrados en rocas naturales, hincados en el suelo como menhires o apoyados sobre plataformas. Se puede decir que hay docenas de ellos por todo el municipio

Trilitos

Túmulos

Complejo científico – solar

Apuntando directamente al solsticio de invierno, como se comprobó en espectacular amanecer el último 24 de diciembre. El conjunto lo componen seis grandes bloques tallados en diferente forma, uno de ellos caído, y que están montados proporcionando esa especial alineación por su ranura central y que, sentados en una roca a unos tres metros que parece un asiento asociado al grupo, permite ver ascender al sol por la ranura durante un proceso de varios minutos hasta culminar.

Dólmenes de galería y simples.

Futuro arqueológico de Galapagar

Los elementos identificados son una breve muestra de los centenares de estructuras localizadas.
Muchas agrupaciones se dan en campos de varias hectáreas que están sobrepasadas por los lindes de urbanizaciones que, a todas luces, han arrasado con muchos otros dólmenes, menhires y plataformas. Particularmente interesante es el entorno de la propia ermita de San Antonio de la Navata que está de lleno en la línea de muchos de los elementos aquí descritos, además de estar sobre una colada y que por la relevancia de la construcción de dicha ermita, es un indicio muy probable de estar erigida sobre algún elemento que debió ser central para los constructores megalíticos.

Desgraciadamente todo el entorno de la ermita acaba de ser arrasado. Los constructores megalíticos quizás fueran ancestros de los que hoy devoran la Sierra del Guadarrama con furor constructivo. Quizás lleven el granito en los genes y sea su más profunda seña de identidad y la altura y medida de su sensibilidad.

El presente trabajo pretende aportar luz sobre la cultura ancestral de Galapagar y pueblos limítrofes, y nace con la pretensión de servir como pretexto para establecer un serio y profundo plan de estudio de la región – de lo que queda – que convertiría a la Comunidad de Madrid en uno de los centros megalíticos más importantes de la Península Ibérica.

El presente artículo ha sido realizado y cedido por la Plataforma Vecinos de Galapagar http://www.plataformagalapagar.com

______________________________________________________________________________________________

email

Sobre chema