Raul Giglio: Alimentarse de forma creativa

May 31st, 2010 | By chema | Category: la revista, nº24 junio

Comer bien no es únicamente llevarse la comida o bebida a la boca, para masticarla, beberla o tragarla. Cada bocado y sorbo que se da ha de ser realizado de forma consciente. De este modo se transformará en una aventura para los sentidos y le deparará sensaciones insospechadas.

 

Los médicos y profesionales de la salud, vienen insistiendo en que para prevenir enfermedades, alargar la vida y evitar la obesidad, la alimentación ha de ser variada, completa y equilibrada, con una abundante presencia de frutas y verduras, y una cantidad reducida de calorías, sobre todo de las nocivas grasas saturadas.

 

Por su parte, los cocineros y gastrónomos lanzan continuamente nuevas recetas, trucos y fórmulas para que los platos y menús sean lo más variados, apetitosos y sencillos posible, elevando la cocina a la categoría de un arte, destinado a conquistar el paladar.

Ahora, desde un tercer sector, el de algunos profesionales de la psicología, nutricionistas y los partidarios de la vida naturista, se lanza un nuevo mensaje: para sacar su máximo provecho y disfrutarla al máximo, en todas sus dimensiones, además de saludable y apetitosa, la comida ha de ser “creativa y sensorial”.

“Vivimos en una sociedad en la que está todo muy automatizado y predomina lo mental. Nos hemos olvidado de nuestro cuerpo, sus movimientos y cinco sentidos. Nos hemos olvidado de paladear no sólo las comidas sino la vida misma”, señala el terapeuta Raúl Vincenzo Giglio, experto en alimentación vegetariana y natural, con más de veinte años de experiencia.

“La contaminación urbana –atmosférica, acústica, visual- así como las compuestos químicos presentes en la alimentación y los productos de higiene y cosmética corporal, también contribuyen en alguna medida a atrofiar los sentidos y volverlos insensibles”, añade.

“Vivimos en grandes ciudades, atiborrados de gentes y olores, muchos de los cuales, como los de los humos de transportes, motores y máquinas y las aglomeraciones humanas, nos desagradan. Por ello bloqueamos el olfato”, señala Giglio.

LA COMPRA, UNA FUENTE DE ESTÍMULOS.

Uno de los primeros pasos para comer de forma creativa consiste en tomar conciencia de los alimentos al adquirirlos.

“Es aconsejable ir al mercadillo o supermercado, acudir a la zona de alimentación, buscar productos que huelan y acercarlos a la nariz. ¿Qué nos evoca? ¿Nos agrada o disgusta? ¿Cómo nos sentimos al olerlo?”, aconseja el experto.

También indica que es posible jugar en nuestra casa con los estímulos olfativos. Se trata de percibir los olores de las comidas que preparamos, de las frutas y verduras que almacenamos… . ¿Adónde “nos llevan” esos olores familiares? ¿Qué sensaciones y deseos despiertan en nosotros?.

Para Giglio, “algunos sabores reales de los alimentos están muy distorsionados por los métodos de cultivo en invernadero, que les “roban” sus propiedades naturales, por los salsas y condimentos que se le agregan al cocinarlos, y por las sustancias químicas que se añaden al industrializarlos, como aditivos y conservantes”.

Por ello, según este especialista, es aconsejable intentar paladear las comidas sin echarle demasiados condimentos, aderezos, salsas o ingredientes que enmascaren o tapen su sabor, y que a su vez contribuyen a insensibilizar nuestro sentido del gusto.

 

“Hay que aprender a disfrutar el sabor de cada alimento “como es” en si mismo”, dice Giglio.

 

Por su parte la doctora Esther de la Paz, licenciada en medicina y cirugía y especializada en medicina estética y nutrición, sugiere cocinar al vapor, el método que más  preserva el sabor de los alimentos. “Unas patatas, zanahorias y judías verdes, hervidas y sin aceite vinagre ni sal, o un tomate o verdura ecológica, pueden ser una grata sorpresa para el paladar”, comenta.

La denominada “comida creativa” también tiene un importante componente psicológico que conviene tener en cuenta. Se trata de disfrutar, en lugar de masticar apresuradamente o tragar.

“Abandonar nuestros alimentos favoritos o ingerir comidas que contraríen nuestras apetencias, sólo nos produce malestar y estrés. Es mejor seguir una dieta acorde a nuestros gustos. Una clave es “caer en la tentación, controlando la ración”: es decir, comer un poco en vez de atiborrarse”, añade la doctora.

 

La idea que transmite es que se  trata de degustar concientemente: primero hay que oler los alimentos que se van a tomar para acercarlos sutilmente a nuestro organismo, después masticar y paladear la comida sin prisas, prestando atención a su sabor y a sus matices como la  textura o la temperatura. Además de placentero, esto suele hacer que se ingiera menos cantidad de comida.

 

“Comer sentados, lentamente, masticando bien, saboreando los alimentos, disfrutando sus aromas, a horarios regulares, en un ambiente tranquilo, con el tiempo suficiente, buena compañía y charla agradable, no sólo mejora la digestión y el aprovechamiento de los nutrientes sino también la salud mental de la persona que se alimenta”, opina Esther de la Paz .

Incluso “comer en silencio, en soledad o con la compañía de alguien a quien se quiere, puede ser uno de los momentos más agradables del día”, agrega la nutricionista.

“En silencio, degustamos la comida con una exquisitez tremenda, prestamos una atención absoluta a lo que está sucediendo con cada sabor, sensación y proceso, y utilizamos ese período como un momento de introspección y atención”, concluye.

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