Entrevista a Jesús Colomina “Colo”. Premio Internacional de cómic Planeta DeAgostini 2009

May 31st, 2010 | By Nacho g. Hontoria | Category: la revista, nº24 junio

Jesús Colomina “Colo” ganó el II Premio Internacional de Cómic Planeta deAgostini en julio de 2009, pero es ahora cuando realmente está saboreando la miel de aquel galardón. Su ópera prima, De Perros y Huesos, editado por Planeta, es una historia coral que se desarrolla en el castizo barrio madrileño de Lavapiés. Colo nos cuenta sus proyectos, vivencias, inicios, técnicas… ataviado siempre con una sonrisa en la cara y un verbo firme y fácil.

¿Cómo empezó todo esto?

El dibujo me vino de muy niño, dibujando espirales, que me parecía fascinante, porque me hacían túneles. Ahí descubrí la magia del dibujo. Los cómics vinieron mucho después, cuando descubrí los cómics adultos, como los de Richard Corben… Cuando tenía 14 años publicaban historias por fascículos, con tres o cuatro historias y de repente descubrí un universo que me hizo preguntarme: “¿Pero que es esto? Esto es increíble, yo quiero hacer esto”. Desde los 25 a los 35 lo tuve un poco más parado porque estaba trabajando de publicidad, pero luego ya me dediqué más en profundidad a esto.

Creo que hay una crisis de valores total, una falta de identidad, la percepción del futuro creo que está muy cerrada

¿Cuál ha sido el germen de la historia? ¿Cómo te vino a la cabeza escribir algo así?

Me vino porque yo siempre he dibujado cómics por puro placer, nunca antes había publicado nada pero siempre me ha gustado hacerlos. Entre curro y curro siempre he ido sacando huecos para hacer mis historias, y la anterior a esta es una historia de 300 páginas muy densa, muy compicada de hacer, pero disfruté como un enano haciéndola.

Jesús Colomina "Colo"

Yo trabajo sin guión, y aquella historia tan larga me dejó agotado, aunque disfruté mucho haciéndola. Con Perros y Huesos lo que quería era hacer algo para descansar, fresquita, que no me obligara a pensar, hecha para divertirme. Tenía una idea básica, empecé y me encontré con las 20 primeras páginas que forman el primer episodio y decidí que lo haría por episodios de 20 páginas. Me fui dejando llevar y, al final, ahí quedó.

Cada episodio tiene el nombre de un personaje ¿Esto también lo fuiste improvisando sobre la marcha?

Sí, cuando terminé el primer episodio no tenía muy claro cuál iba a ser el siguiente personaje comencé a presentar al siguiente personaje: Boris. El formato estándar de cómic pequeñito son 48 páginas, así que si juntaba dos episodios me quedaban 8 en blanco para añadir pequeños paréntesis, pensando en el hipotético caso de que algún editor lo quisiera publicar.

¿Ves que hay influencias del cine en esta novela gráfica?

Me gusta mucho el cine, y suelo estar muy pendiente de la manera que tienen de trabajar los directores, más que de películas en concreto. Me gusta, sobre todo, el trabajo de los hermanos Cohen, porque tengo la sensación de que todas las escenas están tratadas como una película en si misma, no le valen las escenas de relleno, cada escena tiene que tener su estructura y su forma de hacer. Siempre pienso mucho en ellos, aunque en la reseña me comparan con Tarantino. Hay algún pequeño homenaje a Brian De Palma, que siempre mete un plano completamente cenital en todas las películas, y en el cómic hay una de esas escenas precisamente para rendirle homenaje.

¿Por qué se desarrolla en el Barrio de Lavapiés la historia? ¿En un personaje más de la novela?

El barrio de Lavapiés, si alguien ha vivido allí tiene unas características muy especiales: es un barrio obrero, roza en muchos casos la marginalidad, es un caldo de cultivo para supervivientes de toda índole. Yo viví ahí poco tiempo, pero me gusta tender lazos emotivos con la gente, y en ese barrio descubrí otro universo. El personaje fantasma es el Barrio de Lavapiés.

No creo ni en la bondad absoluta ni en la maldad absoluta.

¿Influye mucho el Barrio dentro de la trama de la historia de De Perros y Huesos?

En realidad la historia se podría contar en cualquier barrio que ronda esas características, como pudiera ser el del Rabal, en barrios obreros, con muchas necesidades, que a veces rozan la legalidad… Los personajes de la película Ciudad de Dios, que también está ambientada en unos barrios similares, eran increíbles…

Los personajes que aparecen en el cómic están como aturdidos ¿Es este un reflejo de la sociedad actual?

No lo sé. Los personajes de esta historia manejan unos criterios diferentes a los estándar. Yo creo que sí estamos perdidos. Que me hayan dado el Planeta es una muestra clarísima de lo perdidos que podemos estar. Sí que creo que hay una crisis de valores total, una falta de identidad, la percepción del futuro creo que está muy cerrada. El futuro se pone delante de las narices y nadie sabe lo que hay más allá. Estos personajes tienen una supervivencia más cercana, ven la muerte más de cerca, pero, en general, sí que creo que la gente anda bastante perdida por el mundo.

Encontrar personajes que tienen dos partes es algo más natural, más real…

Sí. Yo he sido siempre muy lector de cómics y el bueno siempre es el bueno y el malo siempre es el malo. En la vida, una cosa que me sucede, es que todo el mundo tenemos nuestras dos caras. Si pudiéramos coger a todas las personas del mundo habría motivos para llevarlos a una hoguera y para hacerlos santos a todos. No creo ni en la bondad absoluta ni en la maldad absoluta. Andamos ahí haciendo equilibrio como buenamente podemos.

¿Cómo encontraste esa vacuidad de los personajes? ¿Dónde tuviste que buscar dentro de Jesús Colomina?

Todos tienen algo de mí. Todos tienen características de gente que conocí en el Barrio de Lavapiés, donde me encontré a personajes fascinantes por las características que tenían, y muchas de estas características las he incorporado en estos personajes y otras sí son mías. Hay un personaje que se parece mucho a mí, que es el pintor, que es un poco de lo que era yo de pequeñito. Todos tienen cosillas que son parte de mí. En mi caso, como el hecho de hacer cómics es algo muy personal, me sirve para ordenarme por dentro haciendo las cosas y creando un personaje, viendo como habla o cómo reacciona. Para mí los tebeos tienen algo terapéutico: o salgo de la demencia o me meten de lleno en ella.

¿ Te ayuda a entender a la gente también?

Muy claro, porque eso siempre lo he tenido: la curiosidad por el alma humana. La capacidad de maravillarme u horrorizarme por las cosas me parece genial. La gente común tiene cosas que me parecen… milagrosas, y, en mis historias, siempre intento que haya ese componente humano más que heroico.

Lea la segunda parte aquí

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