Chema Lara: “En mis conciertos se puede llegar a bailar, incluso en un teatro”
Posted in: la revista, nº7 febrero
Chema Lara nació en Osuna (Sevilla), aunque pronto se trasladó hasta Collado Villalba. Pasó su infancia entre la localidad serrana y la segoviana de Pedraza, aunque estudió Música en el Conservatorio de El Escorial. Después probó suerte con el periodismo, estudiando en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, un lugar que recordará por su césped y la “apertura de mente” que le produjo su estancia allí. Pronto se do cuenta de que lo suyo era la música, y comenzó una carrera musical en solitario pero bien acompañado por amigos que, en algunas ocasiones, aun le acompañan en los conciertos. Recientemente, Chema Lara ha quedado tercero en la categoría Latin del concurso Ourstage, muy conocido en EE.UU. Sin embargo, sus expectativas pasan, actualmente, por la promoción de su último disco “Queda tiempo de sobra” y el ciclo de conciertos “Canciones al Filo” que recorrerán distintos locales de la Sierra de Guadarrama hasta el mes de marzo.
Es sevillano -aunque no tenga acento-, se vino para El Escorial y estudió Periodismo en la pradera… ¿Qué influencia ha tenido esa época de su vida en la música que crea?
Antes de ir a la Facultad ya tenía un grupo con otro amiguete, pero cuando llegué a la Facultad empecé a conocer gente para ir a tocar, y casi siempre terminaba en el césped cantando canciones; en aquellos años de Héroes del Silencio. Algo habrá influido, sobre todo en darte una apertura. Yo digo que la Facultad de periodismo debería tener, y en mi caso lo tuvo, no tanto un dogmatismo, que es necesario, sino una apertura de mente. Mi visión global creció mucho, tanto como persona como observador de la vida. Te vas dando cuenta de pequeños detalles y a partir de ahí sacar una historia.
¿Cómo empezó en este mundillo de los cantautores?
Mi madre canta y siempre ha habido música en casa. Esa vena me la han metido, o la tenía yo de siempre, y no he dejado de aprender y de investigar. Empecé a componer con 15 años y me gustaba mucho tocar la guitarra, y, obviamente, al principio lo haces solo, porque tienes un instrumento y tu voz. Luego te das cuenta de que eso puede sonar mejor, así que investigué con más gente, empecé a tocar con más grupos y más instrumentos; por eso siempre me cuesta definirme como cantautor.
¿De qué manera se define entonces?
Sí, lo soy, porque canto y soy autor de mis canciones, pero yo siempre estoy peleando para que la figura del\”Si te vas\” cantautor se amplíe. Tiene un aspecto un poco más limitado, y esto no ocurre en otros países, por eso yo creo que caben muchos estilos y muchas músicas, muchas historias dentro de lo que es el término.
Cantautor es un término muy amplio…
Supongo que el término vendrá de tiempo atrás de la canción juglaresca y posteriormente en España el histórico que nosotros tenemos es el de la canción protesta. Claro, eso arrastra todavía una tradición que viene de su origen, pero, por ejemplo, Springsteen es cantautor, y Loquillo igual, lo que pasa es que parece que en el momento que se define la música un poco más parece que cambia y sí que cabe. En inglés el término cantautor se entiende muy bien: Singer Songwritter, y todo el mundo sabe lo que es, no hay ningún problema, porque puedes ser cantante y compositor y hacer Rock, o Funky, o lo que sea.
¿En qué género incluiría su estilo musical?
Bebo de muchas fuentes. Tengo referencias de cantantes españoles como Antonio Vega y, sobre todo, Hilario Camacho, porque me identifico mucho con él y cómo entendía la música. Desde la música más de raíz americana como puede ser James Taylor o Simon& Garfunkel. Todo es válido si lo pasas por tu filtro y lo usas para expresar lo que quieres expresar.
Me han contado que hay gente que le llama el James Taylor de la Sierra…
Es un piropo enorme. Quizá por la técnica que tengo para tocar la guitarra, no solo a la hora de entender las canciones, que están muy cerca del Country. Lo que más me puede acercar al sonido de Taylor es mi forma de tocar la guitarra, con uñas, arpegios, y todas esas técnicas que yo he ido haciendo mías y que me vienen de la
guitarra clásica. Todo eso puede hacer a alguna gente recordarme a Taylor. Mi timbre de voz no es tan nasal, pero es agradable oír este tipo de comparaciones
¿Le gustaría que su banda se llamara Chema Lara?
Cuando presento el grupo digo que “esta banda es Chema Lara” o “Chema Lara no sonaría como suena si no fuera por ellos”. Intento armar un sonido global. Cuando toco solo no suena igual, suena más a lo que relacionamos como “el sonido cantautor”. Yo intento siempre tocar con banda porque aporta y enriquece el sonido. Por eso cuando hablamos del tema de cantautores y escucho a Ismael Serrano solo, sí que se acerca más a esa figura de cantautor, pero luego cuando le escucho con Bergia a la percusión y aquello ha cambiado, es un Universo totalmente distinto.
¿Qué quiere expresar encima de un escenario?
Creo que tengo un repertorio lo suficientemente amplio como para que la gente pueda bailar, aunque es cierto que en los tempos en los que me encuentro más cómodos son los medios tempos; es decir, que no son ni baladas ni temas rápidos, pero sí es cierto que en mis conciertos se puede llegar a bailar, incluso en un teatro. Yo, a diferencia de lo que te puedan decir otros cantautores que digan: “Es que quiero que se escuchen las letras, lo que
cuento”, yo quiero que la gente escuche todo: la música, los arreglos, los instrumentos, y que después cada uno empiece a escuchar qué es lo que cuenta Chema. Todo es un proceso. Me encantaría algo así, porque yo creo que es como hay que escuchar la música. Cuando escuchas una canción en la radio por primera vez, escuchas un bloque, y es después cuando empiezas a profundizar qué es lo que estás oyendo y qué es lo que te están contando. Me gustaría, porque sería como conseguir una línea inversa a lo que yo he hecho en origen: he construido la canción en mi casa con mis ideas, mis inquietudes…
¿Cuál es su método para construir esas canciones?
He utilizado muchas fórmulas y poco a poco voy cerrando el embudo y llegando a una fórmula que creo que es la de Chema Lara, y es pensar en una idea muy generalista que contar y empezar a sacarle a la guitarra algo. Esta me empieza a dar armonías, acordes sobre las que construir las melodías… Hace años trabajaba de otras formas, pero sí es cierto que tengo una libreta donde voy apuntando ideas y así vas teniendo material, aunque luego al final lo mismo ni lo aprovechas; pero si es cierto que me gusta a hacer primero la música, porque así le da consistencia.
¿Qué puede pensar la gente cuando está viéndole en directo?
Es curioso, porque la gente me ha venido a decir que han hecho suyas las canciones, quitándomelas a mí, por lo que llega un momento que las canciones son de la gente, no mías, y las historias también. Ocurre como cuando lees los horóscopos, que siempre eres tú quien busca que las cosas encajen. Cada uno tiene unas percepciones que no pueden coincidir con las mías, pero al final lo que importa es cómo interprete las canciones cada cual. Mi mensaje en las canciones no suele estar muy claro, es un poco más de buscar, de investigar, de leer entre líneas, porque ahí es donde vas a encontrar algo que es tuyo.
Actualmente, con la crisis –también cultural- que estamos viviendo ¿Se ha complicado el mundo del cantautor?
La figura del cantautor se ha revitalizado por la falta de espacios en los que tocar y la ausencia también de presupuestos de las salas para las bandas, por lo que es mucho más barato que vaya un tío con una guitarra. Es cierto que hay unos círculos un poco cerrados, que intentan mantener ese germen de la figura del cantautor, como Libertad 8 o Búho Real, aunque hay otras salas que abren más estilos, como Barcelona 8. Yo espero que cada vez haya más sitios donde la gente pueda ir a ver música sin saber qué programan y, de repente, se encuentre con alguien que compagina bien. La sensación que yo tengo es que el público seguidor del cantautor no es de uno solo. A lo mejor le gustan varios en la misma línea de estilo, pero no hay gente a la que le guste únicamente un cantautor.
¿Qué le parece la cultura en San Lorenzo de El Escorial?
Muy pobre. A nivel de lo que yo hago es muy escasa. Recientemente han cerrado el Café Babel, que era un punto de encuentro muy interesante. Muchas veces se utiliza la música como reclamo y al final, el que sale perjudicado, es el propio músico. Es una lástima, porque yo creo que es el momento para que las instituciones apoyen la música. Se están cerrando salas grandes y pequeñas ¿dónde vamos a terminar tocando? Lo que nosotros hacemos es un complemento a lo que han de realizar los organismos oficiales. Existe un Ministerio de Cultura, unas Concejalías, y nosotros estamos sumando ahí, aportando cultura a este país y, de alguna manera, lo estamos haciendo por nuestra cuenta y riesgo; entonces yo sí que creo que se debería apoyar más, igual que se hace con la música clásica que, como todos sabemos, San Lorenzo es un centro neurálgico. Estamos a la expectativa de ver qué pasa con el Coliseo Carlos III, de momento no se sabe ¿Y por qué no utilizar espacios como estos para esta música? En el fondo es una pena que San Lorenzo no tenga el ciclo de Canciones al Filo, pero es una lástima que siempre estemos reñidos a los temas políticos, porque la perjudicada, al final es la música, los músicos y el público.
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